jueves, 23 de octubre de 2014

LOS JOVENES GOTICOS INCIPIENTES


INTERESANTE ARTICULO SOBRE LA CULTURA JOVEN GÓTICA
 (FRAGMENTO)

Culturales

versión impresa ISSN 1870-1191

Culturales vol.7 no.13 Mexicali ene./jun. 2011


Los jóvenes góticos incipientes: entre la música alternativa y una percepción desolada de la existencia



Luis Fernando Bolaños Gordillo



Universidad Intercultural de Chiapas, fernandog7007@hotmail.com

Fecha de recepción: 14 de mayo de 2010
Fecha de aceptación: 1º de septiembre de 2010

"Introducción

Los jóvenes góticos viven en la tragicidad, la melancolía y se alejan de lo socialmente convencional; son selectivos en sus preferencias discográficas, literarias y cibernéticas, y valoran mucho la creación artística. Ellos viven a plenitud el "aislamiento creativo", como sostiene Norma Díaz García.1 Señalados por sectores conservadores como satánicos, vampiros, depresivos, entre muchos adjetivos más, estos jóvenes son vistos como una amenaza para los valores familiares y sociales por su imagen, ataviada totalmente de negro, y su supuesta relación con un mundo satánico y maligno lleno de demonios, fantasmas y vampiros que habitan en sus gustos literarios, musicales, cinematográficos y cibernéticos.

¿Qué es lo que vuelve atractiva para muchos jóvenes la imagen de un mundo macabro y siniestro donde imperan la muerte, la oscuridad, seres infernales y la idea de un mundo muerto y decadente que no tiene nada que ofrecerles salvo alienación y hastío? En buena medida la respuesta está en la relación entre su desencanto de la sociedad y sus instituciones y el consumo de la música alternativa, que se constituye como la puerta de entrada a ese mundo sombrío y como el referente para ir elaborando un sentido autonómico y crítico que se asume como oscuro. "Lo gótico entra por los oídos", afirma categórica Díaz García, quien precisa que la música, acompañada por literatura romanticista o películas de terror, proporciona otras perspectivas de ver al mundo, muy diferentes a las de aquellos jóvenes que se conforman con lo que les brinda el sistema a través de medios convencionales.



Los monstruos de las novelas romanticistas o las películas de terror, vistos por Díaz García más en el ámbito de la alternatividad, principalmente por la variedad de significados que ahí encuentra para su elaboración identitaria, no son más que metáforas de la condición humana que también cobran vida en las canciones y otras manifestaciones artísticas de este movimiento para dar cuenta de una manera crítica y creativa de distintos aspectos de la vida social. "La música es fundamental para volvernos muy ácidos en nuestros comentarios", puntualiza.

La música para los góticos incipientes se convierte en una vía para acceder a formas de pensamiento más complejas que les son significativas para la comprensión de sí mismos y de diversos aspectos de la vida en sociedad. Igualmente, las novelas romanticistas, las películas de terror o con temáticas extraídas del pospunk se constituyen para los góticos incipientes, en su mayoría estudiantes del nivel medio superior, en los principales referentes para ir elaborando cierto tipo de ideas, como el "no futuro" o el gusto por todo aquello considerado grotesco o repugnante por algunos sectores sociales. Detrás de la elaboración de una identidad oscura podrían estar las figuras de Rimbaud, Baudelaire, Poe, Shelley, Stoker, entre otros, quienes en sus obras plasmaron críticas acerca de las sociedades en las que vivieron.

El movimiento gótico privilegia el gusto por el pasado y regresar a éste es una experiencia vivencial de no estar en el presente; es instalarse en diversos contextos históricos y culturales que generaron cambios en lo religioso, político y cultural con un sentido autonómico. "Un gótico es un romanticista extremo", afirma Onésimo Guzmán Arias,2 al referirse a que esta literatura es uno de los principales referentes de los jóvenes góticos y una inagotable fuente de ideas para identificarse con temas relacionados con el dolor de existir, el miedo, la soledad y el deseo de muerte. Lo gótico es considerado por él como la búsqueda permanente de un refugio para alejarse del mundo y a la vez dar cuenta de él a través de la creación artística.

Quien se asume como gótico, sostiene Guzmán Arias, dedica muchas horas a escuchar música alternativa, y se nutre a la par de las ideas e imágenes de las novelas romanticistas y la cinematografía de terror. Las ideas extraídas de las letras de las canciones proporcionan elementos para ir autoafirmando su identidad; es decir, el gótico incipiente o babygoth se convierte en el círculo al que pertenece en un gótico consumado. "Para ser un gótico verdadero necesitas convertirte en un melómano y un lector voraz", agrega Onésimo, quien sostiene que sus grupos favoritos son Bauhaus, Sex Gang Children y The Cure, y que sus novelas preferidas son El Castillo de Otranto, Frankestein y Drácula, y que en todos estos elementos encuentra referentes significativos para criticar diversas realidades de la vida social. "Frankestein es una crítica a la ciencia y hay grupos que han sacado muchas ideas de esta novela en sus canciones, como José Fors",3 puntualiza.

Hay que precisar que la genealogía musical del movimiento gótico es relativamente reciente y no tiene sus raíces en el heavy metal o alguna de sus variantes como el black metal, como pudiera aparentar, sino en la música pospunk, época en la que muchos grupos ingleses, principalmente, comenzaron a experimentar con nuevos sonidos, ritmos y temáticas. La cultura gótica tiene tintes anarquistas y melancólicos heredados del punk, y se constituye en un movimiento autonómico respecto de las instituciones, que fue aglutinando desde la década de los ochenta las tendencias más oscuras de la música, el cine y la literatura para dar forma a una singular forma de ver el mundo.



El génesis de una identidad oscura: el movimiento punk

Aparentemente, el primer elemento de distinguibilidad de los jóvenes góticos es el uso de la vestimenta negra; pero no es así, ya que con ello sólo estamos viendo la forma. Es la música calificada como alternativa la que aparece como el primer elemento diferenciador de estos jóvenes, que ven en ella un espacio de libertad de expresión o una fuente de información para elaborar un sentido autonómico.

La música gótica, que tiene sus raíces en el punk rock, se constituye como un medio para escuchar o componer temas no convencionales, como el suicidio, la necrofilia, el diablo, los vampiros o el ocultismo. "El diablo es un personaje inmerso en el círculo gótico, un símbolo de irreverencia, el primer rebelde", sostiene Onésimo Guzmán Arias, al referirse a la presencia de este personaje en las novelas y películas de terror, así como en la música que escucha. El diablo y la muerte son dos de los símbolos con mayor presencia en sus imaginarios colectivos.

Para los góticos, quienes representan y viven la muerte simbólica no es más que tener una mejor vida; la muerte se traduce de alguna manera hasta en un sentido religioso como la recompensa, como en [la] religión católica, donde se tiene esa promesa de que después de la muerte hay una mejor vida, sin dolor, sin miedo, con felicidad, cosas que no se encuentran en la vida terrenal. Esta parte casi religiosa choca con la idea de que la mayoría de estos jóvenes no tienen una convicción religiosa, puesto que por imagen lo satánico va en contra de la religión, aunque en este caso no hay tal satanismo (Castillo Almaraz, 2004:99).

La música gótica se constituye en un medio para transmitir ideas que contrarrestan muchos preceptos cristianos. "En lo gótico no hay dogmas, no hay castigos ni premios, solamente la visión de un mundo decadente", señala Norma Díaz García, quien se asume como un ser que, más que religión, tiene una peculiar religiosidad alimentada por la música, la literatura y el cine.

Cantantes de culto para el movimiento, como Ian Curtis (Joy Division) o Rozz Williams (Christian Dead), son los referentes obligados para ir elaborando una identidad oscura estrechamente relacionada con la muerte. "Joy Division poseía un magnetismo místico, doloroso y sincero", apunta Onésimo Guzmán Arias, al referirse a la transformación que estaba teniendo el movimiento punk a finales de la década de los setenta, cuando estaba pasando de anarquista a melancólico: las letras estaban pasando de contestatarias a místicas.

Desde ese entonces, el movimiento se inclina, musicalmente hablando, por todo aquello que la sociedad considera nocivo, repugnante, grotesco, siniestro, maldito o satánico. Estos referentes son los que luego fortalecen la identidad oscura de los jóvenes góticos incipientes, quienes empiezan a profundizar en el sentido que le transmiten las canciones de los grupos de su preferencia; es decir, abandonan el consumo superficial de la música. Los jóvenes góticos son personas que buscan el equilibrio entre su personalidad, su música y su vestuario: una combinación lúdica, histriónica y crítica.

La música se acompaña con formas de vestir y maquillarse a base del color negro por parte de sus seguidores, pero internamente se reproduce una visión en la que de una crítica participante y activa de los colectivos punks, se pasa a un retraimiento que en apariencia presenta actitudes apáticas y desesperanzadas (Marcial, 2008:78).

Los góticos incipientes se dan a la tarea de buscar –y de coleccionar–4 discos de grupos que constituyen el árbol genealógico del movimiento: Bauhaus, Joy Division, Sex Gang Children, Dead Can Dance, The Cure, entre otros. Las letras de las canciones de los grupos góticos, tanto los de la llamada "vieja escuela"5 como los contemporáneos, son significativos para asumir una identidad calificada como libre, auténtica, disidente, irreverente, etcétera, portadora de ideas distintas a las convencionales para cuestionar alguna realidad específica o criticar aspectos de instituciones como la familia, el gobierno o la religión. Sin embargo, hay que precisar que los grupos que conforman el árbol genealógico de la cultura gótica tuvieron influencia directa del movimiento punk. Los góticos contemporáneos siguen este legado para transmitir su desencanto social a través de la música y la comunicación alternativa.

El punk fue un movimiento cultural y social anarquista, con un posicionamiento político que se expandió por Europa y Norteamérica en la década de los setenta del siglo pasado, cuya bandera era el malestar general que sentían los jóvenes proletarios ante el sistema hegemónico.

Las corrientes ideológicas dentro del movimiento punk están asociadas a políticas como el anarquismo, el anticapitalismo, el antimilitarismo, el antifascismo o el feminismo. No obstante, el punk simpatiza con movimientos cercanos a la izquierda radical. La filosofía punk está recogida en la frase do it yourself (Madrid y Murcia, 2008:104).

Oriol, Pérez y Tornero (1996), en el libro Tribus urbanas, definen al punk rock como un enérgico ataque a las tendencias dominantes dentro de la música popular con letras alusivas a la marginación, la pobreza, el autoritarismo, el racismo, el fascismo y la aversión a la música disco y al movimiento hippie. Este movimiento fue una respuesta a la crisis de los valores tradicionales de la Europa de los setenta, época llena de rompimientos en todos los órdenes que influyeron en la elaboración de nuevas identidades y sujetos sociales.

Castillo Almaraz (2004:88), en el artículo "Muerte y futuro, el movimiento oscuro en el tianguis cultural del Chopo", señala que los punks fueron populares en Inglaterra en esa época porque expresaron el estado de ánimo de incontables jóvenes proletarios, asqueados por los mitos y los espejismos del sistema. La autora sostiene que el punk nació del malestar social de la clase trabajadora, cuyos jóvenes se sentían cada vez más alejados de un mundo considerado artificial, que no les decía nada de su vida cotidiana. Este alejamiento se puede considerar como el parteaguas del sentido autonómico que distingue actualmente al movimiento gótico, que le ha dado una perspectiva renovadora, por exaltar la ambigüedad de la condición humana y manifestar el malestar del individuo en las sociedades modernas.

Musicalmente, el punk rock combinó dos aspectos contradictorios: la agresividad y velocidad en los ritmos, con tendencias hardcore; y la melancolía en la interpretación en algunas canciones, una especie de rabia combinada con tristeza. Baddeley (2007:17), en el libro Mundo gótico, argumenta que literariamente las visiones oscuras del romanticismo y el decadentismo se fusionaron en la música pospunk, en la que la melancolía es la base para el surgimiento de lo que se convertiría a la postre en el movimiento gótico, tanto en letras como en musicalización. Fue así como los monstruos de la literatura de terror romanticista o los asesinos seriales de algunas novelas decadentistas comenzaron a cobrar vida en las letras de las canciones de los primeros grupos góticos, para dar cuenta de la miseria de la condición humana y de una desolada percepción de la existencia.

El punk ya no reflejó lo que originalmente era. Su aspecto melancólico se convirtió en una plataforma más sólida para experimentar otro tipo de ideas, sonidos y ritmos. El punk se quedó en el anarquismo y en la violencia física; el pospunk o dark abrió muchos campos donde se hibridaron los aspectos oscuros y los metafísicos de la personalidad humana. Surgieron así nuevas formas de pensamiento distintas al sentido de la violencia que hubo al principio. La incipiente música gótica comenzó a buscar nuevas formas de pensar más pacíficas y creativas, la "contestación pacífica y creativa", en palabras de Índira Isis Sánchez Navarrete.6 En este sentido, Edith Araceli Pérez Martínez7 afirma que en ese contexto había una creciente necesidad por un movimiento que representara la no conformidad, una característica distintiva de la cultura alternativa.

Las raíces musicales de la cultura gótica están en el new wave, tendencia abstracta y experimental. El incipiente género se distinguió por tener sonidos más melódicos y melancólicos como el del grupo Bauhaus, considerado como el primer grupo gótico de la historia, que lanzó en 1979 el éxito Bela Lugosi's Dead. La transición de agresividad a melancolía fue la que originó, musicalmente hablando, el surgimiento del movimiento gótico.

La música gótica hereda del movimiento punk diversos referentes que hablan de falta de credibilidad hacia la familia, la religión, la educación, las instituciones y el gobierno. El punk influye como referente histórico en los jóvenes góticos incipientes para que se inclinen identitariamente por cosas que la sociedad considera repugnantes, destructivas o tabúes; igualmente influye en la búsqueda de lo feo, lo sucio o lo grotesco, como parte de nuevas formas de expresarse.

En la historia del punk, el hazlo tú mismo (al cual se le añade "cualquiera puede") fue una respuesta a la creencia predominante de que el acto creativo musical requería mucho dinero, educación, influencias y suerte para distribuir las propias creaciones a través de los mecanismos corporativos establecidos. Sin embargo el hazlo tú mismo no se restringe al terreno musical, afecta otras áreas de laceración y de la vida. Esto inspiró y motivo a muchos jóvenes británicos a ir en contra de la comercialización de su cultura, a crear sus propias películas y videos, a fundar sellos independientes, pequeños pero significativos para la cultura, así como hacer sus propios fanzines (Muñoz y Marín, 2006:48).

La imagen gótica aglutina también elementos del arte y arquitectura medievales, elementos de la literatura romanticista y decadentista e ideas de los movimientos beatnik y bohemio, universo que configura una singular percepción de la belleza. "En el dolor está lo sublime", apunta Norma Díaz, quien da cuenta de que para el movimiento son importantes las ideas de la belleza, la sabiduría y la voluntad.

De esta manera, el gótico incipiente, con el afán de profundizar en el lado oscuro, comienza a fortalecer sus preferencias musicales con nuevos espacios de creación con otros jóvenes, en los que la literatura de terror, las películas de este género, cierto tipo de música (en su mayoría, géneros vinculados al heavy metal), páginas de internet relacionadas con lo sobrenatural, entre otros elementos, son las fuentes de información que brindan sentidos particulares a su elaboración identitaria, que son la contraparte de la pérdida de sentido de la vida social."

REFERENCIA:
Bolaños Gordillo, Luis Fernando. (2011). Los jóvenes góticos incipientes: entre la música alternativa y una percepción desolada de la existencia. Culturales, 7(13), 85-114. Recuperado en 23 de octubre de 2014, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-11912011000100005&lng=es&tlng=es. 




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