lunes, 25 de mayo de 2015

20 reglas de Stephen King para escritores


1.        Primero escribe para ti, luego preocúpate por la audiencia. “Cuando escribes una historia, te la estás contando a ti mismo. Cuando la reescribes, tu principal tarea es quitar todo lo que es no parte de la historia”.
2.       No uses voz pasiva. “A los escritores tímidos les suele gustar los verbos pasivos por la misma razón que a los amantes tímidos les gusta las parejas pasivas. La voz pasiva es segura”.
3.       Evita los adverbios. “El adverbio no es tu amigo”.
4.       Evita adverbios, especialmente después de “él dijo” y “ella dijo”.
5.        Pero no te obsesiones con la gramática perfecta. “El objeto de la ficción no es corrección gramatical, en cambio, es hacer que el lector se sienta bienvenido”.
6.       La magia está en ti. “Estoy convencido de que el miedo está en la raíz de la mala escritura”.
7.        Lee, lee, lee. “Si no tienes tiempo para leer, tampoco tienes el tiempo (o las herramientas) para escribir”.
8.       No te preocupes en hacer otras personas felices. “Si tiene la intención de escribir de la forma más veraz que pueda, sus días como miembro de la sociedad educada están contados de igual forma”.
9.       Apaga la TV. “TV es realmente lo último que un escritor necesita”.
10.     Tienes tres meses. “El primer borrador de un libro -incluso de uno largo -no debería tomar más de tres meses, la duración de una temporada”.
11.      Hay dos secretos para el éxito. “Me mantengo físicamente saludable y me mantengo casado”.
12.     Escribe una palabra a la vez. “Incluso si es una viñeta o una sola página de una trilogía épica como “El señor de los Anillos”, el trabajo siempre es alcanzado una palabra a la vez”.
13.     Elimina la distracción. “No debería haber teléfono en tu cuarto de escritura, obviamente tampoco TV o videojuegos para que puedas estar perdiendo el tiempo”.
14.     Mantente en tu propio estilo. “No se puede imitar el estilo de otro escritor en un género en particular, no importa cuán simple lo que hace el escritor pueda parecer”.
15.     Extrae. “Las historias son reliquias, parte de un pre-existente mundo sin descubrir. El trabajo del escritor es usar esas herramientas en su caja de herramientas para obtener la mayor cantidad de terreno intacto posible”.
16.     Toma un descanso. “Encontrará que leer su libro luego de seis semanas de descanso resulta una actividad estimulante”.
17.     Deja las partes aburridas y mata a tus mimados. “(Mata a tus mimados, mata a tus mimados, incluso cuando destruye tu escritorzuelo corazón egocéntrico, mata a tus mimados)”. (Mimados puede referirse a queridos, como Rowling).
18.     La investigación no debería eclipsar la historia. “Recuerda la palabra volver. Ahí es donde la investigación pertenece: tan lejos del fondo de la historia y en el fondo de la misma como sea posible”.
19.     Te conviertes en un escritor por el simple hecho de leer y escribir. “Aprendes mejor leyendo mucho y escribiendo mucho y recuerda que las mejores lecciones de todas son aquellas que te enseñas a ti mismo”.


20.    Escribir es sobre ser feliz. “Escribir no es sobre hacer dinero, volverte famoso, conseguir citas, tener sexo o hacer amigos. Escribir es magia, tanto como el agua de la vida como algún otro arte creativo. El agua es gratis, bebe”.


 DISPONIBLE EN: cultualt.wordpress.com

miércoles, 20 de mayo de 2015

¿QUÉ LEEN LOS JOVENES?


Revista INTERACCION No. 22

DISPONIBLE EN: http://interaccion.cedal.org.co/22-intervisiones02.html

Intervisiones
¿QUÉ LEEN LOS JÓVENES?

Por: Juan Carlos Torres Germain
Finanzas,Gobierno y Relaciones Internacionales, Externado de Colombia.

Durante la edad media leer o instruirse era un pecado pues el conocimiento era sólo para los sacerdotes o monjes. Todos los libros los poseía la Iglesia, el leer era un pecado y se castigaba como herejía. Luego, con la secularización del poder, la Iglesia perdió el monopolio del saber y la lectura y el conocimiento se convirtió en un derecho de la clase media y alta, con el pasar de los años la lectura se ha vuelto más accesible pues toda la sociedad que esté en capacidad de leer puede hacerlo.

Desde la antigüedad la lectura ha sido el mejor método para obtener conocimiento pues desde hace mucho tiempo se han usado los libros para transmitir saberes, anécdotas o simplemente historias fantásticas. Uno de los libros más importantes fue la Biblia que es un "libro sagrado o Escrituras, de judíos y cristianos" (Enciclopedia Microsoft Encarta, 99), este libro es el más conocido en el mundo y representa la esencia de la religión católica.

El siglo XX representó, entre otras cosas, la consolidación de los medios de comunicación en la sociedad, los más comunes son el televisor y el radio. En un segundo plano se ubican los periódicos que cumplieron una gran labor durante este siglo. Este medio de comunicación era el único que reunía información actual, información de interés, profundidad en la información y facilidad de acceso.

Cuando la sociedad comprendió que la lectura era una gran fuente de información y de conocimiento trató de implantarlo a los niños para que ellos desde pequeños tomaran el hábito de la lectura y obtuvieran un mayor nivel de cultura, este nivel de cultura obviamente creció en los países desarrollados donde había más opciones de educación.

Hace unos años la lectura era una forma de vida en muchos países pero con el pasar de los años esta costumbre desapareció y fue relevada por uno de los mayores inventos, la televisión. Desde su inicio, "se vaticinó que con la aparición de la televisión, el libro sería archivado" (El Tiempo). La televisión representaba una mayor facilidad y una forma más entretenida de aprender y actualizarse. "Para la gente es más fácil abrir los ojos y oprimir un botón. No hay ninguna resistencia. Las imágenes pueden resultar más impactantes que las letras. En los métodos didácticos modernos, se usa más el sonido, el movimiento, el color y la imagen" (El tiempo).

Los analistas dijeron que la aparición de la televisión iba a desplazar todas las actividades culturales y artísticas. El arte, como la pintura, la poesía y la escultura se vieron desplazados por la "caja mágica de imágenes", que usaba, para atrapar audiencia, el entretenimiento.

Este entretenimiento y facilidad de información hizo que tanto jóvenes como adultos, no todos, perdieran los hábitos de lectura y que prefieran ver en televisión lo que se trataba de expresar con palabras en un libro o en un periódico.

Hoy, en pleno siglo XXI, los jóvenes no leen sino lo estrictamente necesario para el colegio, pues la tecnología ofrece la mejor opción de entretenimiento representada en juegos de computador, video juegos y toda clase de programas y películas en televisión. Un niño normal prefiere jugar fútbol que leer una tira cómica, un joven normal prefiere navegar por Internet que leer el periódico y un adulto normal prefiere ver La Odisea de Homero en televisión que leer la extensa narración épica.

Por toda la situación de "no-lectura", el nivel de la educación en Colombia y en el mundo ha bajado mucho y es por esta razón que el analfabetismo es uno de los mayores problemas del globo terráqueo.

Según Juan Manuel Santos "los índices de lectura de la población colombiana son muy bajos y el descenso en la venta de libros en los últimos tiempos es bien preocupante" (El tiempo). Claro, esto se explica en que el joven de ahora no piensa en culturizarse sino en divertirse y para divertirse necesita de trago, música, amigos, juegos y en algunos casos extremos droga.

Este es otro factor que desincentiva la lectura, los jóvenes de hoy, me incluyo, lo primero que piensan es en estar con sus amigos y divertirse, lástima que ahora el alcohol se necesite para lograr una mayor diversión. Todo esto junto, la rumba, el alcohol, la televisión, en fin todo lo que representa la vida fácil es uno de los mayores enemigos de la lectura.

Muchos estudiantes y trabajadores que ya no leen le echan la culpa a la crisis que está atravesando el país, se dice que "por culpa de la recesión económica se ha alejado de los libros a los más fervientes aficionados a la lectura" (El tiempo). Este argumento es válido si se tiene en cuenta que hay cosas más importantes que comprar un libro, como comer o pagar un techo donde dormir. Lo que sí no justifica es que no haya plata para libros, pero si haya plata para la rumba, para el celular, para la gasolina de los dos carros y para el pago del salario de los dos choferes personales.

La lectura es un hábito muy importante que merece ser rescatado del olvido, pienso que entre todo existe un equilibrio y si se quiere se puede encontrar la justa medida en que se mezcle la lectura, que es un placer, y el entretenimiento al que estamos acostumbrados.

Leer es muy importante dentro de la formación de todas las personas, especialmente de los jóvenes, que es casi una forma de vida pues "proporciona a las personas la sabiduría acumulada por la civilización. Los lectores maduros aportan al texto sus experiencias, habilidades e intereses; el texto, a su vez, les permite aumentar las experiencias y conocimientos, y encontrar nuevos intereses (Enciclopedia Microsoft Encarta 99).

Con el problema del rechazo a la lectura por parte de los niños y jóvenes, más que todo, muchas personas y organizaciones han querido crear planes para fomentar el hábito de leer como un placer. En Bogotá, Enrique Peñalosa tuvo la idea de crear una biblioteca para niños que va a contener los 100 mejores libros por edades (de 0 a7, de 7 a 10 y de 10 a 12 años). Se imprimieron 200 mil libros y tres cuartas partes van a ser regaladas a colegios, escuelas y bibliotecas del distrito.

Dentro de estos 100 mejores libros para niños están: "Poemas de Rafael Pombo, Caperucita roja, La bella durmiente, La Cenicienta, Blancanieves, Las mil y una noches, Alicia en el país de las maravillas, Los viajes de Gulliver, Los tres mosqueteros, El principito, Pinocho, Aladino y la lámpara maravillosa, entre otros." (El tiempo).

En conclusión se puede decir que la lectura a través de la historia ha sido muy importante en el campo de la educación. En la actualidad la tecnología ha ocupado el espacio de los libros por lo que el nivel de educación ha bajado mucho. Los jóvenes de hoy prefieren hacer mil cosas diferentes a leer y cuando por motivos de estudio les toca hacerlo, lo hacen de mala gana y no lo disfrutan, lo cual hace que le cojan fastidio a la lectura.

No soy un gran lector, pero aprecio el valor de los libros y soy consciente que entre más lea, más capacitado estaré y por lo mismo seré en un futuro no muy lejano más competitivo. ¡A leer se dijo!


lunes, 18 de mayo de 2015

HACER DE LOS NIÑOS GRANDES LECTORES



Incentivar a los niños y jóvenes a convertirse en grandes lectores es una tarea de todos. Ayúdalos a entrar en el mundo de los libros.

DISPONIBLE EN: http://www.educarchile.cl/ech/pro/app/detalle?id=72494

Con mucha frecuencia, los profesores, bibliotecarios y padres de familia se preguntan acerca de la lectura y sobre lo que deben hacer para lograr que sus niños lean. Voy a tratar de dar respuesta a algunas de esas preguntas, no sin antes afirmar que no es posible encontrar situaciones modelo que puedan ser tratadas de la misma manera, y que existen actitudes y comportamientos de los adultos que alejan a los niños y adolescentes de un encuentro enriquecedor con la lectura. Voy a enumerar, también, algunas de estas situaciones.


¿Por qué es importante leer?



Con un riesgo enorme de simplificar, me parece necesario insistir en la importancia de la lectura, pues a pesar de que últimamente se ha hecho conciencia entre padres y educadores acerca de su valor, también se empieza a correr el riesgo de considerar la lectura solo como un instrumento para acceder a las nuevas tecnologías y a la información que éstas ofrecen. Es preciso, entonces, tener claro que cuando hablamos de lectura nos estamos refiriendo no solo a la lectura instrumental con fines comunicativos, sino a la lectura que permite la reflexión, la crítica, el mejor conocimiento de sí mismo y de los demás, el acceso al pensamiento y a la cultura universales.



¿Debo elegir las lecturas de mis hijos o alumnos?



Con frecuencia se afirma que no es conveniente intervenir en la selección de las lecturas que han de realizar los niños y jóvenes, pues esto -se dice- vulnera su autonomía. Si bien es cierto que leer es una actividad que permite reafirmar esta autonomía, también es cierto que la autonomía para la elección está ya socavada por una oferta cultural de baja calidad y publicitada a través de los medios de comunicación. No hay que hacerse ilusiones, pues, acerca de la autonomía que tienen los niños y los jóvenes para elegir libremente lo que leen.



Por el contrario, es conveniente alentar la construcción de esta autonomía y contribuir a desarrollar su capacidad de elegir con criterios exigentes, mediante el ofrecimiento de lecturas de calidad que les permita establecer las diferencias con productos culturales que se ofrecen solo para el consumo indiscriminado. Esto no quiere decir esto que la calidad no pueda llegar a grandes públicos; la calidad no riñe con el éxito ni con la aceptación por parte de públicos masivos. Sin embargo, lo normal es que en una sociedad de consumo, en donde el concepto de calidad para los bienes culturales no es muy claro, se instale la mediocridad.



Desafortunadamente, libros mediocres que no movilicen la inteligencia y la sensibilidad de los menores, no conducen, en la mayoría de los casos, a la formación de lectores críticos y reflexivos, para quienes la lectura constituya un medio insustituible de crecimiento personal.



Para orientarse dentro de la enorme oferta bibliográfica infantil y juvenil, es conveniente prestar atención a la crítica y a la información que suministran algunas entidades que trabajan en este campo, lo mismo que al testimonio de lectores experimentados. Es indispensable, por otra parte, que los adultos se formen sus propios criterios y esto se hace mediante la lectura. Es una verdad de perogrullo: a leer se aprende leyendo, y a distinguir la calidad, también.



Por último, en relación con esta pregunta, sí es muy importante respetar el gusto del niño, no descalificar su elección, ofrecer una variedad de temas, estilos y géneros que respondan a la variedad de intereses de los niños, y entre los cuales ellos puedan escoger.



¿Qué debo hacer para acercar a mis hijos, o a mis alumnos, a la lectura?



Ante esta pregunta, siempre me inclino por responder de manera negativa: ¿qué es lo que no se debe hacer para evitar que los niños pierdan el gusto y el interés por la lectura? Y aquí cabe una larga enumeración, que trataré de resumir:



La primera condición para cualquier aprendizaje es la de tener la seguridad de hacerlo. Por lo tanto, la primera condición para que los niños no pierdan el interés por la lectura es la de mantener este interés mediante el estímulo. Cualquier evaluación que no busque, en forma conjunta y positiva, mejorar las condiciones del aprendizaje de la lectura como una actividad que tiene sentido por sí misma, constituye un elemento negativo. Obligar a los niños a leer en la casa o en la escuela con fines diferentes a los de la lectura misma, conduce a la inseguridad y la pérdida del interés. También es contraproducente pedirles resúmenes, ejercicios y respuestas a preguntas sobre libros que han sido leídos con otros fines, que van más allá de la obtención de información de un dato, una fecha, un nombre.



Muchas veces se rompe la magia de la lectura de un buen libro cuando, a toda costa, se quiere hacer de la lectura un pretexto para una actividad de carácter manual o para sacar provecho para otras asignaturas.



Pero, para responder de manera directa, yo diría que las tareas no son muchas ni difíciles: buscar oportunidades (todas son buenas) para leerles en voz alta, -nosotros a ellos, no obligarlos a lo contrario-, cualquiera que sea su edad, y leer con ellos es una de las mejores actividades de promoción de lectura. Discutir con ellos las lecturas, mantener un diálogo acerca de sus lecturas y de las nuestras, de sus intereses, un diálogo enriquecedor para ambas partes.



Por último, quiero referirme a un tema que considero de la mayor importancia: leer no es fácil. Cuando se trata de "venderles" a los niños y jóvenes esta idea, se corre uno de dos riesgos: el primero, dejarlos en lecturas que, por su precariedad en la presentación y contenidos, no les permiten enriquecimiento alguno. La mal llamada "lectura recreativa", que compite con los esquemas narrativos de la televisión, que presenta la realidad en forma esquemática y maniquea, y que construye personajes sin carne y hueso, héroes de papel sin ninguna complejidad, solo sirve para formar consumidores de otro producto comercial. El segundo riesgo es el de enfrentarlos, de buenas a primeras, a lecturas inaccesibles, por encima de sus capacidades y expectativas, que también desalentarían su interés. Los niños deben estar conscientes de que leer es más difícil que ver televisión, pero que produce mayores satisfacciones.



BIBLIOGRAFIA



Edwards, Angélica. Para leer, contar y conversar. Santiago de Chile, Editorial SM, 1996.



Reúne cuentos clásicos de la literatura infantil universal, además de "La hora del cuento", propuesta metodológica para acercar esos clásicos a niños y niñas a través de la conversación.



Pennac, Daniel. Como una novela. Bogotá, Editorial Norma, 1993.

Analiza la problemática de la lectura y propone un provocativo decálogo del lector, en el que se echan por tierra no pocos mitos, proclamando el derecho a no leer, a saltarse páginas, a no terminar un libro, a releer, a leer cualquier cosa y en cualquier parte.



Rodari, Gianni. Gramática de la fantasía: introducción al arte de inventar historias. Barcelona, Ediciones del Bronce, 1996.



Ameno y profundo ensayo acerca de la génesis de los cuentos, en el cual Rodari nos revela muchos de sus secretos como contador de historias. "Una propuesta para ponerla junto a cuantas tiendan a enriquecer de estímulos el ambiente en el que crece el niño."
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