LA CONFORMACIÓN DE LA ÉTICA EN LA INFANCIA A TRAVÉS DE LA UTILIZACIÓN DEL LENGUAJE PRAGMÁTICO
Disponible en: http://www.proceedings.scielo.br/scielo.php?pid=MSC0000000032010000100035&script=sci_arttext
On-line ISBN 978-85-60944-35-4
An 8 Col. LEPSI IP/FE-USP 2011
El cuento de Pinocho: la conformación de la ética en la infancia a través de la utilización del lenguaje pragmático
Liliana Naveira; Susana La Rocca; Alicia Cambiasso
Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina. Grupo de Investigación ELE: Ética, lenguaje y epistemología. Red INFEIES
RESUMEN
El
pensamiento filosófico y la modalidad narrativa configuran
tradiciones de pensamiento, que al transmitir los presupuestos ontológicos, epistemológicos y axiológicos de la época conforman redes teóricas y simbólicas desde donde es posible tener un saber sobre la infancia.
En ciertas corrientes mecanicistas los cuerpos pueden ser explicados en términos de materia en movimiento, mientras que la mente, en tanto res cogitans a la que se accede por intuición, no sólo escapa a la explicación mecanicista sino que la posibilita. Mientras los cuerpos son pura extensión bajo el imperio de las leyes mecanicistas, las mentes son pensamiento consciente, libre e intencional. En este sentido, el cuento de Pinocho conjuga algunos aspectos de esta tradición mecanicista pero anuncia también el giro lingüístico- pragmático que se genera posteriormente.
En el libro original, la frase del comienzo: " C'era una volta un pezzo di legno" convierte a la res extensa de la madera en Pinocho, un muñeco sin vida, en un niño, gracias al lenguaje. Y desde ese uso del lenguaje, que comienza mostrando un primer proceso a través de la narración, vemos desplegarse no sólo los usos primarios de la comunicación, desde los aspectos morfológico-sintácticos y semánticos, sino toda una escala ponderada de cuestiones éticas insertas en la dimensión pragmática.
Carlo Collodi piensa en toscano el nombre de su personaje Pinocchio que quiere decir piñón, es decir una "cosa de nada." (Balastro 2000) y esa expresión destina una noción de infancia no sólo depreciada sino también escindida, en una tradición que en su intento de explicar racionalmente el mundo, deja afuera parte de ese mundo. Entendido de este modo, el proceso narrativo pasa de lo cuasimágico a cubrir primero el manejo de la atención conjunta (Bruner 1997) que demanda de lo dialógico y luego trasciende la esfera valorativa y las cuestiones éticas de la infancia, gracias a la interacción lúdica del cuento maravilloso infantil.
En ciertas corrientes mecanicistas los cuerpos pueden ser explicados en términos de materia en movimiento, mientras que la mente, en tanto res cogitans a la que se accede por intuición, no sólo escapa a la explicación mecanicista sino que la posibilita. Mientras los cuerpos son pura extensión bajo el imperio de las leyes mecanicistas, las mentes son pensamiento consciente, libre e intencional. En este sentido, el cuento de Pinocho conjuga algunos aspectos de esta tradición mecanicista pero anuncia también el giro lingüístico- pragmático que se genera posteriormente.
En el libro original, la frase del comienzo: " C'era una volta un pezzo di legno" convierte a la res extensa de la madera en Pinocho, un muñeco sin vida, en un niño, gracias al lenguaje. Y desde ese uso del lenguaje, que comienza mostrando un primer proceso a través de la narración, vemos desplegarse no sólo los usos primarios de la comunicación, desde los aspectos morfológico-sintácticos y semánticos, sino toda una escala ponderada de cuestiones éticas insertas en la dimensión pragmática.
Carlo Collodi piensa en toscano el nombre de su personaje Pinocchio que quiere decir piñón, es decir una "cosa de nada." (Balastro 2000) y esa expresión destina una noción de infancia no sólo depreciada sino también escindida, en una tradición que en su intento de explicar racionalmente el mundo, deja afuera parte de ese mundo. Entendido de este modo, el proceso narrativo pasa de lo cuasimágico a cubrir primero el manejo de la atención conjunta (Bruner 1997) que demanda de lo dialógico y luego trasciende la esfera valorativa y las cuestiones éticas de la infancia, gracias a la interacción lúdica del cuento maravilloso infantil.
El
pensamiento filosófico y la modalidad narrativa configuran
tradiciones de pensamiento, que al transmitir los presupuestos ontológicos, epistemológicos y axiológicos de la época conforman redes teóricas y simbólicas desde donde es posible tener un saber sobre la infancia.
En
ciertas corrientes mecanicistas los cuerpos pueden ser explicados en
términos de materia en movimiento, mientras que la mente, en tanto
res cogitans a la que se accede por intuición, no sólo escapa a la
explicación mecanicista sino que la posibilita. Mientras los cuerpos
son pura extensión bajo el imperio de las leyes mecanicistas, las
mentes son pensamiento consciente, libre e intencional. En este
sentido, el cuento de Pinocho conjuga algunos aspectos de esta
tradición mecanicista pero anuncia también el giro lingüístico-
pragmático que se genera posteriormente.
En el libro original, la frase del comienzo: " C'era una volta un pezzo di legno" convierte
a la res extensa de la madera en Pinocho, un muñeco sin vida, en un
niño, gracias al lenguaje. Y desde ese uso del lenguaje, que comienza
mostrando un primer proceso a través de la narración, vemos
desplegarse no sólo los usos primarios de la comunicación, desde los
aspectos morfológico-sintácticos y semánticos, sino toda una escala
ponderada de cuestiones éticas insertas en la dimensión pragmática.
Carlo Collodi piensa en toscano el nombre de su personaje Pinocchio que quiere decir piñón, es decir una "cosa de nada."
(Pacheco de Balbastro, G. 2000) y esa expresión destina una noción
de infancia no sólo depreciada sino también escindida, en una
tradición que en su intento de explicar racionalmente el mundo, deja
afuera parte de ese mundo. Entendido de este modo, el proceso
narrativo pasa de lo cuasimágico a cubrir primero el manejo de la
atención conjunta (Bruner 1997) que demanda la atención de los
aspectos dialógicas del lenguaje y luego trasciende la esfera
valorativa y las cuestiones éticas de la infancia, gracias a la
interacción lúdica del cuento maravilloso infantil.
